Mostrando entradas con la etiqueta entorno de trabajo saludable y seguro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta entorno de trabajo saludable y seguro. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de mayo de 2025

Crónica Día 5 – Las palabras también pesan

.... y sobre la hora, directrices!

 

El amanecer de la duda

 

Comienza nuestra reunión de equipo. Día cinco y la sala sigue llena de siglas, papeles, miradas tensas y  ya extraño el café tibio de la mañana. Nos lanzamos de lleno a la Sección 5, pero no tardamos en notar que el lenguaje es un campo de batalla. Me piden que explique la “garantía de información” incluida en nuestra enmienda. Lo intento, con cautela. Cada palabra parece un equilibrio entre lo técnico y lo político, entre lo aspiracional y lo aceptable. Como queremos la información? La queremos suficiente, fundada, en términos que puedan ser atendidos y entendidos por quien la recibe,  con todo lo necesario para tomar una decisión responsable.


 

El lenguaje importa, pero el silencio también. Estamos atascados en el artículo 148. No podemos mencionar “trabajo precario”, una realidad que todos conocen pero nadie quiere nombrar. Así que buscamos un disfraz: “déficit de trabajo decente”. Suena más suave, más diplomático, pero también más ambiguo. ¿Nos traicionamos al suavizar la verdad? ¿O ganamos espacio para avanzar?

Hago aquí otras digresión: creo que estas batallas son parte de otras. Uno de las otras y que la precede es la de la construcción del concepto hasta transformarlo en sentido común o al menos, sentido “aceptado”. Lo hablaba ayer con Federico Parra, de WIEGO.  Se discutía en la plenaria un adjetivo para el sustantivo “precio”. En algún recodo de la discusión “adecuado” tuvo su oportunidad aunque finalmente no hizo honor a su razón de ser y ser transformó en su antónimo, pero lo importante a esta altura de mi cuento es que hablábamos de la tarea de construir el sentido de los adjetivos, y como mejor decía el compañero Parra, llenar ese cuenco vacío con nuestras aspiraciones, hacerlo un instrumento de nuestra narrativa. 

 

Construyendo sobre la historia (y la táctica)

 

Con la revisión completada, nos volcamos al apéndice. Lene de la oficina de Actrav, propone sumar resoluciones sobre salario mínimo y transición justa para fortalecerlo. ACTRAV es el nombre de la oficina de la OIT que se encarga de las Actividades de los TRAbajadores y asiste a las organizaciones sindicales en estos encuentros. Hay movimiento, pero también preguntas: ¿Estamos siendo estratégicos? Si el apéndice menciona, “entre otras…” por qué no dejar a la imaginación jurídica de los que vendrán después llenar ese “entre otras”? resolvemos que no, porque nadie puede afirmar que exista algo así como “la imaginación jurídica” y porque quienes dicen que se han topado con ella, se trata en verdad de una entidad maligna, nacida para causar daño… 

 

Me quedo rumiando una inquietud de la noche anterior. ¿Hemos fallado en nuestra estrategia argumentativa? Tratamos de justificar nuestras enmiendas apelando a la precedencia normativa. Pero si lo que buscamos es sostener una posición ética, ¿por qué no partir desde la pregunta clave?: ¿Está usted de acuerdo con remover este obstáculo que impide este resultado deseado? Si está de acuerdo con el objetivo, entonces su desacuerdo es con el instrumento o con la oportunidad? Si es con el instrumento, cual imagina que sería más eficaz? Si es con la oportunidad, cuando lo haríamos? 

 

Tal vez debimos ser más frontales. Si alguien no está de acuerdo con mi propuesta, pero sí con el objetivo que persigo, entonces ¿cómo propone alcanzarlo? Las preguntas simples revelan verdades complejas.

 

Volver al origen (cuando todo se enreda)

 

Ahora si en el plenario del último día.  Volvemos al párrafo 1.3. Queremos restituir el texto original.  Nos resistimos a aceptar la idea de que la población sea la causa del residuo. Ese tipo de culpabilización no tiene sustento ni justicia. 

En el 1.6., los empleadores se oponen al término “desguace”. Kan nos cuenta que en Pakistán hay más de un millón de trabajadores en ese sector. Lo que para algunos es un tecnicismo, para otros es pan de cada día, vida o muerte.

 

En el párrafo 11, Kan propone aceptar el texto como está. This document provides guidance on policy measures and actions that governments, employers,

workers and other key actors can implement to address decent work opportunities and challenges in recycling operations and other sectors in which recycling takes place.” Todos asentimos.

 

Choques ideológicos: lo mínimo que no es tan mínimo

 

Llegamos al 15.b. sobre la responsabilidad de la empresas de ajustarse a ciertos compromiso normativos Los empleadores se oponen a incluir las Directrices de la OCDE. El argumento? No  es un documento tripartito. Insistimos en que tampoco en un documento normativo, y estamos invitados a proponer buenas prácticas, y en “la casa” (ya le decimos la casa a la OIT como si fuéramos de toda la vida!) ya hay documentos que lo utilizan de referencia … pero no. red line para los empresarios.

Pero no estamos dispuestos a retroceder. Están en la Declaración de Empresas Multinacionales, tienen peso. Lo defenderemos. Y lo ganamos. Bueno. eso creemos.

 

Luego, presentamos un nuevo párrafo que parece de sentido común: que los gobiernos garanticen la aplicación efectiva de la legislación, que fomenten empresas sostenibles, que promuevan un marco estable… Queremos moverlo a otra sección. Por ahora, queda flotando.

Spoiler Alert! Lo que dejamos para después en estas negociaciones, si no significa que para nuestro jefe/sindicato/ socio/ gurú/ amor de la vida (elija usted) es red line tambien, quedara en el mismo saco de las frases tipo “el mes próximo empiezo la dieta” . Regla de las negociaciones: cuando anotes en un borrador “lo dejamos para después” estate preparado para tachar “después” al término de la jornada.

 

Sostenibilidad, diálogo y tecnología: una trinidad frágil

 

Volemos a reunión de grupo de trabajadores.

En el 21.i), Alex (prometo hacer ua sección contando los personajes)  propone mantener el texto entre corchetes. Tres nuevos subpárrafos son discutidos. Todos apuntan a lo mismo: crear un entorno favorable para las empresas sostenibles, invertir en tecnologías que mejoren las condiciones laborales, y diseñar políticas de formación y reconversión profesional con enfoque de justicia social.

 

Son textos tomados directamente de documentos oficiales, como el de la OIT de febrero, una discusión tripartita sobre salarios mínimos, que al parecer tuvo una problema serio: los sindicatos pensábamos que “mínimo” se refería a  algo así como @no me podes pagar menos de ….” Y del otro lado de la mesa “intentaremos pagarte lo mínimo….” , asi que, nuevamente, sustantivo correcto, adjetivo discutido. Aunque suenan impecables, no todos están convencidos. Aprobamos los tres. A veces hay que aprovechar las rendijas que deja la técnica para avanzar políticamente.

 

En el 21.vi, se sugiere reforzar la colaboración en los lugares de trabajo. Pero aquí hay algo extraño. La regla de colaboración de los trabajadores con los empleadores en los lugares de trabajo es una obligación por encima de la ya propia de la subordinación de la prestación laboral contratada y de las propias de la buena fe. Es una regla expresa que nace con la obligación patronal de garantizar un entorno de trabajo seguro, para lo cual ellos supeditan a que los trabajadores, beneficiarios de ese entorno, no la caguen -mi latín es esplendido! Es un regla que si bien molesta a la autoestima obrera ya que significa algo así como “no seas tan estúpido como para matarte con toda la plata que estoy gastando para cuidarte como si seas el Messi de la línea de montaje cuando no sos ni el 4 suplente del club de futbol del barrio” tiene su lógica. Nunca esta demás prestar atención. Todos hemos visto a Homero Simpson trabajando al lado nuestro. 

 

Pero la regla se ha sentido cómoda y ha empezado a expandirse a otros lugares de la empresa y pretende ahora engordar, ponerse bonita y mandona en el espacio que le deje todo aquello que admita los adjetivos “sustentable” y “productivo” . en todo el borrador de este documento y en el nuevo paisaje literario de “la casa” alguna pluma de los empleadores, el Banksy del capitalismo viene pintando grafittis de colaboración obrera activa YA con la empresa. 

 

Otro Spoiler Alert: soy un viejo mal llevado y todo lo que sea “hacer la amistad” como dicen las barras, me suena mal. Pero imagino que la vere seguir engordando y esta reglita que nació para cuidar a los trabajadores me saludara como regla protectora del “in dubio pro empresa”

 

Riesgos invisibles: una lucha por nombrar lo evidente

 

Llegamos al párrafo 102. Aquí se tensa todo. El texto original de la OIT reconoce que la industria del reciclaje, junto a la minería, la construcción, y el desguace de buques, es de las más peligrosas. Habla de riesgos biológicos, químicos, ergonómicos, psicosociales… Todo lo que ya sabemos.

 

Pero los empleadores no quieren que el reciclaje sea considerado riesgoso. Menos aún que se mencione la minería o el desguace. ¿Qué estamos discutiendo entonces? ¿La realidad o la narrativa?

 

Michel defiende el inciso q), que exige mínima exposición al riesgo, especialmente cuando no hay información suficiente. “mínima exposición al riesgo” es una regla que deberíamos incorporar en todos nuestros convenios, se desprende del nuevo derecho fundamental y es fácil de explicar. Los gobiernos aceptan. Los empleadores quieren rebajar todo a una “evaluación de riesgos”. Citamos directrices técnicas, apelamos a precedentes. Queda en corchetes, pero con dignidad.

 

Agregamos nuestros propios párrafos a la sección 103 (dedicado al quinto fundamental, derecho a un entorno seguro y saludable) . En el 104, se aprueba el inciso C, y el inciso J también pasa sin mayores sobresaltos.

 

Pero en el inciso K, se genera otro choque. Nuestra propuesta: asegurar acceso a sombra, agua potable, atención médica, instalaciones de lactancia. Los empleadores no quieren asegurar, quieren promover. Nos cuesta aceptar esa dilución. Pero terminamos acordando un texto intermedio.

 

Сlaro, les estoy hablando en chino, ni es asi? Major retrocedo y explico. 

La practica es que estos documento se dividen en la menos unidad de sentido posible. Por ejemplo este tiene secciones, estas a su vez subsecciones, y todo el documento esta dividido en parrafos.la discusión se hace parrafo por parrafo. Cada sector puede proponer modificaciones (enmiendas): agregar, quitar, cambiar. Las otras parte pueden aceptar, rechazar o proponer modificar el original e incluso la enmienda hecho por otro. Se les llama subenmiendas. Como se lee eso?  Asi:

 

Entre sombras, corchetes y esperanzas

 

A medida que el día avanza, volvemos a enfrentar esa tensión constante: hasta dónde ceder para avanzar, hasta dónde insistir aunque nos dejen en corchetes. A veces ganamos terreno con pequeños cambios. Otras veces perdemos todo al elegir una palabra.

 

Pero seguimos…. Pero antes…

Учздшсфтвщ уд срштщ (explicando el chino)

 

Сlaro, les estoy hablando en chino, no es así? Mejor retrocedo y explico. 

La práctica es que estos documento se dividen en la menos unidad de sentido posible. Por ejemplo este tiene secciones, estas a su vez subsecciones, y todo el documento está dividido en párrafos. la discusión se hace párrafo por párrafo. Cada sector puede proponer modificaciones (enmiendas): agregar, quitar, cambiar. Las otras parte pueden aceptar, rechazar o proponer modificar el original e incluso la enmienda hecho por otro. Se les llama subenmiendas. Como se lee eso?  Asi:

 

 

Y mientras cae la noche, se forman nuevos equipos, se redactan nuevas versiones, y se preparan los discursos que mañana intentarán mover montañas con comas y conectores.

El precio del trabajo y la dignidad de nombrarlo

Entramos en la segunda plenaria del día. Comienza la sección 4 destinada a la protección social. En el párrafo 107,  hay acuerdo. Un raro momento de paz, rara ya que el 107 dice:

Sobre esa media de informalidad, en el sector del reciclaje vinculado a la gestión de residuos, suele pasar del ochenta por ciento. 

En el 109b, relative a las obligaciones de los gobiernos respecto del acceso a la proteccion social  (analyse and identify the specific barriers faced by recycling workers in accessing social protection, bearing in mind the conditions of precarity in the sector heterogeneous nature of the workforce and the specific contexts and value chains of recycling;) los empleadores piden cambiar  la precariedad por la “deficiencia de trabajo decente”. Volvemos al problema del lenguaje: nombrar una carencia como déficit ofende menos que como precariedad, pero también la esconde.

En el 109c hay una enmienda que no entiendo. Por suerte, los empleadores la retiran porque no todo conflicto necesita una batalla. En el 109 inciso e) se elimina nuestra enmienda que contenía el pedido del reconocimiento y reparación histórica, es decir, reconocer a los trabajadores informales los años trabajados en esa situación a los fines de acceder a los beneficios de la protección social. Los gobiernos no están muy convencidos y nadie quiere forzar la discusión. Se hace constan en actas que se sobreentiende que se brindara protección social en los términos de la propuesta general de esta sección. En el 109h, los gobiernos aceptan reforzar a los inspectores, algo fundamental, aunque la idea original era brindarles más facultades, terminamos acordando en mejor entrenamiento y más capacitación.. El 109j, donde incluimos una batería de medidas de financiamiento público para sostener la transición hacia el trabajo decente en linea con la directrices de transición justa,  lo retiramos por la fuerte oposición de los empleadores. Ganar espacio a veces requiere saber cuándo dejar ir.

Transición justa: ¿promover o asegurar?

En la sección 4.2, las condiciones de trabajo toman el centro del debate. En el párrafo 112 proponemos asegurar una transición justa, pero los empleadores quieren “promover”, “fomentar”, “avanzar”. Nos remitimos al documento del 2023, donde ambas formas conviven. En la versión en español dice “promover”, en la inglesa dice “ensure”. Pedimos revisar. Palabras que parecen sinónimos se convierten en trincheras pero se acuerda un parrafo final.

Retiramos la 115 donde proponíamos en las descripciones de las formas de empleo algunas de difícil caracterización, y creo que ganamos con la simplificación,  También la 117 a)  intentamos involucrar las las cadenas globales pero los empleadores se niegan porque …. No son sus representados…. En 117 c) establecemos obligaciones para los gobiernos para garantizar la igualdad y la protección de los migrantes. Hay un nuevo párrafo de los empleadores. Parece inocente, pero suena a condicionamiento .

Reunión de último minuto: el grupo de trabajadores se reorganiza

Probablemente esta sea la última reunión del grupo. Revisamos el 119, el 128. 

Los traductores llegan tarde así que quizás hallamos acordado una estrategia solida o comprar una isla en el mediterráneo, aun no lo sabemos. Entre no estar seguros de si la versión multienmendada que tenemos en nuestras computadoras es la última, la anteúltima, o la próxima,  y las dificultades del lenguaje técnico de los documentos de la OIT, avanzamos a fuerza de actitud.

Volvemos a plenaria sabiendo que nada más importa. Los empleadores sugieren que los trabajadores participen en la fijación del salario mínimo según legislación nacional. A primera vista suena bien. Pero el “según” nos preocupa. ¿Qué pasa si en un país no hay legislación? ¿Y si está diseñada para excluir? Ese pequeño adverbio relativiza un derecho.

Quieren insertar párrafos sobre promover el diálogo social, las conclusiones de la OIT en materia de salarios, y la igualdad de remuneración. Los textos no molestan, pero su intención parece diluir más que empoderar.

 

Horas de trabajo: género, exposición y omisiones

 

En el 118 logramos un reconocimiento clave: la vulnerabilidad de género por alta exposición a riesgos en el reciclaje. Aceptada con correcciones. En el 120 también hay acuerdo sobre las horas nocturnas. El nuevo párrafo 123 nos retrasa, pero es vital: propone monitorear las horas de trabajo, denunciar violaciones y colaborar con autoridades laborales. Suena obvio, pero no es menor y también, una debate que ha sido recurrente en esta semana: incluir a la negociación colectiva como una especie del género “dialogo social” no se enuncia de ese modo, nadie lo dice así, pero es uno de los elefantes que pasean por la habitación.

En el 127 reaparece el viejo debate: ¿precio justo o precio adecuado? Parece semántico, pero es profundamente político. El precio justo implica una revalorización estructural. El adecuado es más relativo, más negociable. Una forma de controlarlo sin cuestionarlo. Para los empleadores el “precio” es innegociable, intratable, esta reunión no tiene competencia para tratar el tema y otros etcétera. Una pena, porque las externalidades negativas son el jinete que pasea arriba de los elefantes. 

Negociación de precios: un derecho esquivo.

En el 128, los empleadores insisten en que el derecho a participar en la fijación de salarios debe ajustarse a la legislación nacional. Un recorte encubierto. Proponen “promover el comercio justo”, pero se niegan a mencionar “precio justo”. Rechazan incluso que se hable de campañas de sensibilización. Todo lo que implique empoderamiento fuera del salario directo les resulta sospechoso.

En el 129, (Welfare and well-being facilities comprise feeding facilities, rest facilities, recreation facilities excluding holiday facilities, and transportation facilities to and from work where ordinary public transport is inadequate or impracticable. The Welfare Facilities Recommendation, 1956 (No. 102) defines key principles and standards for workplace facilities as part of OSH considerations. The Workers' Housing Recommendation, 1961 (No. 115) provides guidance for the housing of workers in the recycling sector, including those who are self-employed and aged, retired or physically handicapped persons. Measures to improve workers’ welfare and well-being facilities should complement OSH measures in order to ensure that workers are safe, healthy, satisfied and engaged at work and be part of an integrated approach to occupational and community health in recycling areas, considering that housing precariousness and the lack of basic services are also structural risk factors for health.) intentamos introducir el Convenio 177 sobre trabajo a domicilio, pero no hay forma. También se oponen a incluir medidas para apoyar campañas. No quieren ver al trabajador fuera del marco patronal. La mediación de los gobiernos a favor del derecho de peticionar parece torcer la balanza a nuestro favor.

 

Violencia, alojamiento y silencios necesarios

 

En el 134 aceptan nuestro subpárrafo y logramos un sistema de reporte anónimo y seguimiento de la violencia, así como garantías para los representantes sindicales cuando viajen para inspección o campanas. Ellos hablan de cooperación del trabajador para garantizar su propia seguridad. Un equilibrio incómodo entre derecho y responsabilidad. En el 135, Fidji, cuyo gobierno será durante toda la reunión un aliado sereno de las posiciones mas protectoras,  insiste con apoyar las campañas sindicales de sensibilización, ofrecer  alojamiento y mejoras, pero no conmueve a la parte empleadora en principio a la parte empleadora  y nos ganamos otro corchete. El 135, en el que se reconoce que el reciclaje es una parte de la gestión de los residuos y es esencialmente público,  se aprueba, pero sin florituras.

Una pausa. Son las cinco. Quedan aún corchetes por resolver.

 

El peso de los corchetes. La diplomacia de última hora

Aclaración 2: “los corchetes”  son eso, el signo tipográfico, que se usa para englobar aquellas frases en las que no nos ponemos de acuerdo en aprobar, rechazar, modificar o lo que fuere, y la dejamos para después. El documento, que como ya conté está dividido en párrafos, (155) se ganó más de 30 corchetes, nos quedan 20 párrafos por ver, y los treinta corchetes más los que se le sumen.

La plenaria se reanuda a las 19:34. Un pequeño equipo se encarga de resolver los corchetes. Nuestro vicepresidente informa con detalle el procedimiento. Arrancamos con el párrafo 30. Volvemos al texto original, pero eliminamos “sensible al género”. Una pequeña derrota disfrazada de consenso, donde pedimos que los servicios para el desarrollo de las empresas sustentables presten atención a ciertas condiciones de vulnerabilidad queda una clausula genérica..

El párrafo 35, sobre acceso a los mercados, queda limpio: retiramos nuestra propuesta y los empleadores hacen lo mismo. En el 37E no hay mayor conflicto. El 103k también se acuerda. Finalmente, se acepta incluir el desguace de buques. Pequeñas victorias en medio del desgaste.

En el párrafo 3 y el 11 todos queremos el texto original. En el 15b, las Directrices de la OCDE finalmente ingresan, aunque con una redacción más ligera. Se diluye el contenido, pero permanece la intención.

Sin embargo, la mañana del miércoles todo lo que parecía razonable comienza a parecer, según la presidencia, “impertinente”. Muchas propuestas van cayendo de los corchetes como hojas secas. La subjetividad de lo “pertinente” se convierte en filtro de lo posible.

Las ESS y el lugar en la mesa

El 46 - donde se habla de lo que los empleadores deberían hacer- incorpora en su inciso c) a las entidades de la economía social, lo que  justificaría el ingreso de las mismas a la categoría de empleadores. Esta ambigüedad atraviesa todo el proceso: ¿estamos del lado de los trabajadores o del lado del mercado? Esta pregunta vuelve con fuerza en el 64d, donde el tema del “precio justo” se enfrenta a una nueva propuesta: “garantizar competencia leal”.

¿Pero la competencia leal es compatible con los principios de la economía solidaria? Logramos el milagro de poner en corchete lo que ya estaba, un doble corchete y la ronda de revisión continúa

 

Libertad de asociación: una trinchera ideológica

El párrafo 73 reabre un viejo conflicto. Los empleadores rechazan que la libertad de asociación se trate como un “derecho habilitante”. Argumentan que la democracia es la base de la libertad sindical, no al revés. Nosotros respondemos con la Declaración del Centenario de la OIT. No aceptan. Retiramos la enmienda. Volvemos al texto original, que también rechazan. Queda en corchetes.

La presidencia sugiere un texto alternativo basado en la discusión del año anterior. Se acepta. Los empleadores también retiran su enmienda del 74, que subordinaba la negociación colectiva al diálogo social como género-especie.

En el 77, eliminan la enmienda que limitaba el acceso sindical a los lugares de trabajo. Una victoria silenciosa.

Contradicciones estructurales

En el párrafo 83, nos enfrentamos a un problema recurrente: los encabezados hablan de “empleadores y sus organizaciones”, pero la redacción no queda clara. En el 89, los empleadores no pueden aceptar parte del texto. Se proponen medidas para aumentar productividad, formalización e ingresos como vía para eliminar el trabajo infantil. Lo aceptan, pero eliminan el tramo que proponía la trazabilidad de la cadena.

Hemos colocado dos líneas rojas en un solo párrafo: el comercio justo y la erradicación del trabajo infantil. Aceptan uno, rechazan el otro. Resultado: se queda la mención al comercio justo, pero sin trazabilidad. ¿Se puede hablar de justicia sin saber de dónde viene lo que compramos?

Los límites del diálogo

En el 90 discutimos si se debe hablar de “precio justo” o “comercio justo”. Ni a los empleadores ni a muchos trabajadores les convence. Los sindicatos tradicionales negocian salarios, pero las ESS negocian precios. A los empleadores les preocupa que hablar de “precio justo” implique fijación estatal de precios, lo que, según ellos, sería ilegal.

Federico Parra lo defiende: el “precio justo” es buscar el mejor precio posible sin explotar ni ser explotado. Pero el concepto les resulta amenazante. La presidenta lo manda a corchetes (de corchetes).

En el 90d, la oficina propone salario decente, pero nosotros pedimos salario mínimo. Argumentamos que no se puede llegar al decente sin haber alcanzado antes el mínimo. Suena obvio, pero hay que explicarlo todo. Otra lucha de significados.

Las últimas palabras del reciclaje

 

En el 102, la oficina presenta una versión mejorada. Incluye al reciclaje como parte integral de la industria del residuo. El texto nuevo es más claro y contundente. Lo aceptamos.

En la 104, nuestra enmienda sobre seguridad e higiene se debilita. Pasamos al 125. En la 115, corregimos: ya no hablamos de “autoempleados”, sino de “arreglos contractuales”. Más neutro, menos ideológico.

 

En la 128, seguimos con el problema de los precios: muchos sindicatos de trabajadores independientes negocian precios, pero las empresas no lo aceptan. No reconocen el derecho a negociar más allá del salario.

 

En el 133a, los empleadores quieren eliminar un inciso completo que les impone obligaciones. Finalmente, ceden. El 134b se resuelve con un texto sobre alojamiento propuesto por la oficina. Lo aceptamos. Son ya las últimas líneas.El final no escrito

 

Sábado: el silencio de los traductores

 

Ya es sábado. La jornada se extiende, pero los traductores se han marchado. Un detalle que marca el clima: estamos llegando al final, pero no del todo. Seguimos redactando, ajustando, discutiendo.

 

En el 27, la empresa finalmente concede y el entorno de desarrollo empresario se llena del respeto a las normas fundamerntalers del trbajo y los estanmdares internacionales.. En el 64d no se alcanza ningún resultado. En el 90 volvemos a discutir sobre “workers and their organizations”. El 94d habla de “salarios dignos”. En el 128, aún persiste el dilema sobre negociación de precios: un derecho negado a los trabajadores independientes por parte de quienes niegan su existencia como interlocutores válidos.

 

Antes del fin: Los actores.

 

Esta fue la delegacion sindical. Los expertos propuestos por la Confederacion sindical internacional estuvo integrada por: 

1)Mr James Joseph Towers (Trade Union National Convenor, Unite the Union, United Kingdom)

2) Ms Rashim Bedi Senior Coordinator – Policy Intervention, Self Employment

Women’s Association (SEWA), India,

3) Mr Shinya Iwai Chief Assistant Director, International Affairs Bureau, Japan

4) Mr Mohammad Shariful Islam, Council of Metalworkers’ Unions National Coordinator, IndustriALL Global Union, Bangladesh

5) Ms Jennifer Kruschel TCF National Secretary, CFMEU Manufacturing Division,

Australia

6) Sr. Gerardo Gabriel Juara Secretario de ambiente, Asociación Gremial de Obreros y

Empleados de la Conservación Ambiental (AGOEC), Argentina

7) Mr Tumaini Peter Nyamhokya, National Chairman, Tanzania Local Government Workers Union (TALGWU), Tanzania

8) Mr Michel Buitenhuis Senior process engineer, Attero, The Netherlands

 

Este grupo de expertos contó con la colaboración y la guía de un equipo de asesoras de las global unions, integrada por:

1)        Mr Kan Matsuzaki Assistant General Secretary, IndustriALL, que se hizo cargo de la vicepresidencia de la reunión en un momento difícil de nuestra negociación.

2)        Miss Daria Cibrario, Local and Regional Government Officer, Public Services international (PSI)

3)        Ms Niti Pankaj Sheth, Self Employment Women’s Association (SEWA), India

4)        Mr. Federico Parra, Latin America Coordinator of the Waste Prickers Programme, Women in Informal Employment: Globalizing and Organizing

5)        Ms. Taylor Cass Tslbott, Advocacy Coordinator, International Alliance of Waste Pickers (IAWP)

 

Y tuvimos al frente en representacion de la CSI a:

1)        Mr Alex Praça Workers’ Sécretariat des travailleurs, Deputy Director, International Trade Union Confederation (ITUC)

2)        Ms Diana Junquera Curiel Director for Energy and Transition, IndustriALL Global Union

 

 

Para quienes conocen estas reuniones, saben que la voz cantante de cada grupo es llevada por un líder designado. En nuestro caso, ya les conté la inicial designación de James Towers y su sustitución por Kan matsusaki.

Pero tengo que nombrar que el equipo no hubiera estado completo sin Daria Cibrario en representación de la Internacional de Servicios Públicos y su increíble capacidad de trabajo en equipo, Diana Junquera por IndustriALL y su experiencia en negociación internacional en las agencias de Naciones Unidas, y el coordinador de todos nosotros, Alex Praca, de la Confederacion Sindical Internacional, la “CGT” mundial que tuvo la confianza en invitarse a ser parte de este equipo.

 

Entre los expertos quiero señalar a mi compañero de PSI Michel Buitenhuis , del poderoso sindicato holandés FNV un experto en normas de seguridad e higiene y un excelente negociador y  también, un sujeto cálido y sereno que aun en los momentos de mayor tensión tuvo palabras para intentar mejorar las enmiendas.

 

Por el lado de los gobiernos, la paciencia, conocimiento y ductilidad, la mirada de las políticas inclusivas que siempre quisiéramos ver en los documentos, vino de las intervenciones de la jefa de esa delegación, Mme Ann Coenen  Attaché, Service public fédéral Emploi, Travail et Concertation sociale del gobierno de Belgica, y de  Mr Jone Maritino Nemani Permanent Secretary, Ministry of Employment, Productivity and

Workplace Relations , de Islas Fidji, quien aportó siempre palabras de aliento en cada break de la reunión.

 

Finalmente, no quiero dejar de mencionar a las malvadas de la película. Villanas asi uno quisiera encontrar siempre. Jugadoras del mejor juego que jóvenes pero talentosas y con un manejo de los tiempos de la negociación que hacia rato no veía.

Ms Marianela Suarez Jefa, Departamento de Ambiente y Desarrollo Sustentable,

Union Industrial Argentina, subia la vara de las representaciones empresarias que he visto en los últimos anos en la OIT y en otras lados. Mis respetos a su capacidad de debate y a su resistencia para sostener sus líneas rojas. Junto con ella, Ms Natalia Privee Boudeguer,   adviser, International Organization of Employers (IOE), presente en la estrategia y en el respaldo. Cuando piense en “empoderadas” serán ellas.

 

 

AHORA SI! Final.A las 00:50 del sábado se adopta la directriz.

 

Un silencio raro se instala. No es de victoria. Tampoco es de derrota. Es ese tipo de silencio que solo aparece cuando el cuerpo ya no resiste más palabras. alcanzamos un acuerdo sobre el total del texto, ya no quedan corchetes.

 

La línea final: entre lo que se logró y lo que se calló

 

El documento se adopta, sí. Pero no sin tachones, sin paréntesis, sin corchetes pendientes. Muchas de nuestras propuestas se diluyeron en la niebla técnica del “consenso posible”. Otras sobrevivieron, a veces disfrazadas, otras veces más fuertes por haber resistido tanto.

 

En los pasillos, nadie se siente completamente satisfecho. Pero todos entienden que, en este tipo de reuniones, eso ya es una forma de victoria.

 

Quedan muchas preguntas flotando:

¿Para qué sirve un documento si la realidad aún lo contradice?

¿A quién protege cada palabra?

¿Dónde quedan quienes no fueron escuchados, ni mencionados?

 

Conclusión: crónica de un texto con alma

 

Las directrices tiene alma técnica o alma ética, o a veces ambas. Esta es de las que tienen alma ética. Ética humana y ética ecológica. Esta no fue solo una reunión técnica. Fue una discusión ética, política y profundamente humana. Cada coma fue un campo de disputa. Cada término acordado, un espejo de nuestras prioridades. Cada texto tachado, un muestrario de nuestros valores .

 

La lucha por “precio justo”, por condiciones dignas, por reconocimiento a las trabajadoras y trabajadores informales, por justicia ambiental y social, no terminó con esta directriz. Solo encontró un nuevo capítulo. Un texto adoptado puede ser un punto de partida, pero también un techo si no se sigue presionando.

 

Nos vamos con la idea de que el lenguaje importa, pero también importa quién lo dice, desde dónde, y para quién.

 

 

1. ¿Qué son los “corchetes” en estas negociaciones?

Los corchetes indican que un texto no ha sido acordado por todos los actores involucrados. Marcan desacuerdos que deben resolverse antes de la adopción final.

 

2. ¿Por qué es tan importante el lenguaje técnico en estos documentos?

Porque define compromisos, derechos y obligaciones. Una palabra como “asegurar” implica obligación, mientras que “promover” solo sugiere intención.

 

3. ¿Qué significa que se reconozca el reciclaje como parte de la industria del residuo?

Significa visibilizar a quienes trabajan en condiciones peligrosas y muchas veces informales. Reconocerlo permite aplicar estándares laborales específicos.

 

4. ¿Cuál fue el mayor punto de tensión entre empleadores y trabajadores?

Probablemente la discusión sobre precios justos, condiciones habilitantes, y el reconocimiento del rol de las economías sociales y solidarias.

 

5. ¿Cuál es el próximo paso tras la adopción del documento?

Difundirlo, monitorear su implementación y seguir presionando para que no se quede en el papel. La lucha continúa fuera de la sala.

 en estas negociaciones?

Los corchetes indican que un texto no ha sido acordado por todos los actores involucrados. Marcan desacuerdos que deben resolverse antes de la adopción final.


2. ¿Por qué es tan importante el lenguaje técnico en estos documentos?

Porque define compromisos, derechos y obligaciones. Una palabra como “asegurar” implica obligación, mientras que “promover” solo sugiere intención.


3. ¿Qué significa que se reconozca el reciclaje como parte de la industria del residuo?

Significa visibilizar a quienes trabajan en condiciones peligrosas y muchas veces informales. Reconocerlo permite aplicar estándares laborales específicos.


4. ¿Cuál fue el mayor punto de tensión entre empleadores y trabajadores?

Probablemente la discusión sobre precios justos, condiciones habilitantes, y el reconocimiento del rol de las economías sociales y solidarias.


5. ¿Cuál es el próximo paso tras la adopción del documento?

Difundirlo, monitorear su implementación y seguir presionando para que no se quede en el papel. La lucha continúa fuera de la sala.


sábado, 3 de mayo de 2025

Qué hacemos con lo que tiramos? cronica de un ultimo viaje a la OIT.


 


Empieza el viaje, la parte material del viaje, ya en Ezeiza, sentando, viendo aviones y gente. la cabeza ya viajó y se perdió hace varios dias. Y, como siempre, lo primero que aparece no es la emoción ni el entusiasmo, sino el cansancio. Cansancio anticipado, como si el cuerpo ya supiera que la verdadera fatiga no es física, sino moral. O quizás esa otra cosa que ocupa el lugar donde alguna vez estuvo la moral.

 

Otra reunión. Otro aeropuerto. Otra sala con micrófonos minúsculos y sin siquiera el consuelo de un café imbebible. Pero esta vez no es una reunión más, donde sacas la taza que te mandaste a hacer con la frase “perdido en una reunión que podría haber sido un email” No. Es Ginebra. Es la OIT. Es, por primera vez en más de un siglo, un intento de redactar directrices sobre trabajo decente en el reciclaje. Y aunque suene a tecnicismo, a jerga de funcionario gris, es —o podría ser— algo más que eso.



 

Nos han convocado para hablar de los precarizados estructurales de nuestras ciudades, a los que llaman recicladores como si fuera el título de una serie de Netflix,  Un recorrido benévolo por las víctimas del naufragio del “Titanic” capitalista. No para ofrecerles un bote, ni siquiera un salvavidas, sino una tabla de madera un poco más ancha, ligeramente menos mojada. Porque hay crisis, sí —siempre—, pero también hay oportunidad. O eso queremos creer.

 

Y es también el momento de hablar de quienes ni siquiera han notado que el barco se ha hundido. Porque hablar de reciclaje no es hablar de basura. Es hablar del mundo como objeto de uso. De cómo lo usamos, lo agotamos, lo desechamos. Y, por supuesto, de cómo también nos desechamos a nosotros mismos: trabajadores descartados, territorios abandonados, formas de vida convertidas en ruinas.

 

La OIT nació en 1919, antes que la ONU, como una anomalía esperanzada en medio del desastre. Un intento de civilizar el trabajo tras la Gran Guerra. Un gesto de cordura en un continente desangrado. Una voz clara tratando de poner al trabajo de las personas el calificativo de “humano” una organización que se hizo dueña de la bandera de la justicia social y de alguna de las frase màs luminosas para cualquier laboralista “la paz permanente solo puede basarse en la justicia social” y ahí nomas, para que no quedaran dudas decir: 

“todos los seres humanos, sin distinción de raza, credo o sexo tienen derecho a perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad de oportunidades;”

Pero claro, quizás el documento haya quedado algo viejo, o quizás las personas ya no lo necesiten, o sea el emprendedorismo el nuevo nombre del trabajo….

Y sin embargo, un siglo después, aquí estamos: hablando del trabajo más invisible de todos. El reciclaje. Aunque, para ser honestos, lo que llaman “reciclaje” en realidad es otra cosa. Es caminar calles, revolver bolsas, buscar entre lo que otros tiran —porque el sistema público no llega, porque fue desfinanciado por políticas que llamaron exitosas—. Nos dijeron que la iniciativa privada se haría cargo, pero no aclararon que hablaban de estos privados: los que pagan con su cuerpo lo que otros capitalizan en commodities químicos. Y así, una vez más, el sur —esta vez el sur urbano— cae en una lógica extractivista, sólo que ahora no del subsuelo sino del tacho.

 

De eso hablamos: de un trabajo que no se ve, que no se paga, ni en el mundo formal ni en sus márgenes. Un trabajo que, cuando aparece, es a través de imágenes borrosas: camiones, contenedores, una mujer doblada sobre una pila de cartones.

 

El borrador que nos convoca tiene cinco capítulos, cuarenta mil palabras y un arsenal de eufemismos. Uno pensaría que en un documento así, la precarización —ese dragón sin San Jorge— tendría al menos un párrafo digno. Pero no. Aparece una vez. Una. Y no como protagonista, sino como nota al pie. Como si incluso en el texto, los recicladores fueran carteles para esconder detrás de su drama los otros dramas, los de los trabajadores públicos y privados de la cadena de suministro, también invisibilizados, en una lucha de pobres contra otros aún más pobres que queremos ocultar.

 

¿Qué son estas directrices, entonces? Menos que un convenio. Menos incluso que una recomendación. No obligan, no sancionan. No tienen dientes. Pero a veces, incluso sin fuerza legal, hacen historia. Porque las palabras, si están bien escritas, pueden mover políticas. Pueden empujar decisiones. Pueden cambiar lo posible. A veces. Y si no van a implicar un compromiso, intentemos que sea una mejor promesa, volviendo a las raíces de la declaración de Filadelfia.

 

Este texto, sin embargo —este borrador cauteloso, con su prosa aséptica y su ambición contenida— parece diseñado para no incomodar a nadie. Tiene todo lo necesario para no quedar mal, y nada de lo imprescindible para hacer una diferencia. No habla del financiamiento de los servicios públicos. No menciona el valor económico de la ganancia ambiental. No se pregunta por qué dejamos que el sistema colapse. Como si la economía circular funcionara por combustión espontánea y no fuera, en realidad, una máquina que alguien tiene que encender, sostener, reparar.

 

Hay, además, tres temas que faltan. Primero, un marco legal que dé trazabilidad al proceso, que reconozca el valor ambiental de lo reciclado, que castigue la externalidad negativa del descarte crónico. Segundo, un análisis serio de toda la cadena del reciclaje: desde el ecodiseñador, que imagina productos con segunda vida, hasta los recicladores industriales que los transforman en algo útil. Entre medio, claro, están los gestores, los recuperadores, los invisibles. Y tercero, la cadena inversa: esa que empieza cuando arrojamos algo al tacho y termina —si todo va bien— en una nueva materia prima. Una cadena circular que, más que cerrar, suele marear a políticos y economistas por igual.

 

Lo dice el informe. O lo digo yo. Es lo mismo: la generación de residuos crece más rápido que el PIB. Es decir, somos más eficientes produciendo basura que riqueza. Una caricatura del capitalismo tardío. Consumimos más, tiramos más, y en el proceso generamos empleo… del peor. Precario. Fragmentado. Inseguro. Invisible.

 

¿Y qué hacemos con eso? ¿Lo ignoramos? ¿Lo maquillamos? ¿Lo disfrazamos de innovación verde?

 

No, gracias.

 

La única forma de hacer justicia —no sólo social, también ecológica— es mirar el problema de frente. Y eso empieza por reconocer a los trabajadores del reciclaje como lo que son: piezas clave de una economía que se dice circular, pero que muchas veces sigue girando en espiral descendente. Hay que darles nombre, rostro, salario, derechos. No por caridad. Por justicia.

 

Viajo con un cuaderno abierto. Siempre lo hago. Es mi manera de pensar. De defenderme del ruido. De no convertirme en burócrata. Y mientras hago la valija, pienso en todo lo que no está escrito. En lo que hay que decir. En lo que aún falta por pelear.

 

Esta semana será intensa. No cambiará el mundo. Pero quizás —si decimos lo que hay que decir, si escribimos lo que otros no se animan a leer, si dejamos constancia— quede una huella. Pequeña. Invisible. Pero una huella, al fin.

 

Así estoy yendo. Así me despido. Con esa esperanza que tanto me molesta y nunca me deja. Con la rabia habitual. Con la ilusión golpeada pero que a primera vista simula estar intacta. Y con esa pregunta que me sigue, como un eco testarudo: ¿qué hacemos con lo que tiramos cuando lo que tiramos es lo humano?


 

sábado, 8 de marzo de 2025

Evolución del Convenio sobre Riesgos Biológicos: De la Regulación a la Construcción de un Marco Normativo Integral

Evolución del Convenio sobre Riesgos Biológicos: De la Regulación a la Construcción de un Marco Normativo Integral

 

1. La Inscripción de los Riesgos Biológicos en la Agenda Normativa Internacional

 

1.1. La Transformación del Derecho del Trabajo Frente a los Riesgos Emergentes.[1]

 

El derecho del trabajo, en su evolución histórica, ha sido una respuesta institucionalizada a los desafíos derivados de la relación asimétrica entre capital y trabajo. La emergencia de los riesgos biológicos en el contexto laboral no solo redefine el paradigma de la seguridad ocupacional, sino que además impone una reconfiguración del marco normativo global para garantizar una protección efectiva ante fenómenos de alta complejidad y repercusión transnacional. Factores como la globalización productiva, la aceleración del cambio climático y la intensificación de la movilidad humana han incrementado la exposición de los trabajadores a agentes biológicos, evidenciando la insuficiencia de los sistemas de regulación tradicionales y la necesidad de un enfoque sistémico que integre dimensiones sanitarias, ambientales y laborales.

 

En este contexto, la 328.ª reunión del Consejo de Administración de la OIT (octubre-noviembre de 2016) consolidó la premisa de que las normas internacionales del trabajo deben someterse a un proceso de revisión constante, con el fin de evaluar su pertinencia y aplicabilidad en un mundo del trabajo en transformación. Entre las conclusiones fundamentales de este examen se destacó la ausencia de un marco normativo específico para los riesgos biológicos, así como la necesidad de garantizar la coherencia de las regulaciones laborales con los marcos de gobernanza sanitaria internacional.

 

La crisis sanitaria derivada de la pandemia de COVID-19 puso en evidencia la precariedad de los mecanismos de protección en muchos sectores y la falta de un marco regulador que contemplara los riesgos biológicos como un eje central de la seguridad en el trabajo. 

 

La pandemia también expuso desigualdades estructurales en la protección de los trabajadores, evidenciando la necesidad de normas que garanticen un enfoque inclusivo y preventivo. A raíz de ello, se produjo un consenso en torno a la urgencia de establecer un nuevo marco de protección que reconozca la interdependencia entre el entorno laboral y los factores sanitarios globales.

Tras la crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, se generó un consenso en la comunidad internacional sobre la necesidad urgente de desarrollar un nuevo marco regulatorio que aborde los riesgos biológicos en el trabajo de una manera más estructurada y efectiva. Este marco debe reconocer que los riesgos biológicos no pueden tratarse de forma aislada, sino que están interconectados con el entorno laboral y los factores sanitarios globales.

En otras palabras, la pandemia puso en evidencia que la protección de los trabajadores frente a enfermedades de origen biológico no es solo un asunto de seguridad y salud en el trabajo, sino que también está directamente vinculada con la gobernanza sanitaria mundial, el cambio climático, la globalización y las desigualdades estructurales en el acceso a la salud. Esto llevó a la conclusión de que la regulación de los riesgos biológicos en el trabajo debe alinearse con los sistemas de salud pública, las estrategias de prevención de pandemias y las políticas ambientales, asegurando que las condiciones laborales no agraven las crisis sanitarias y que las respuestas a estas crisis incluyan la protección de los trabajadores.

 

En respuesta a estas constataciones, la 341.ª reunión del Consejo de Administración (marzo de 2021) incluyó la protección contra los riesgos biológicos en la agenda de la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT). La primera discusión del proyecto normativo se llevó a cabo en la 112.ª reunión (2024), y se prevé su continuación en la 113.ª (2025). Este proceso se inscribe dentro del reforzamiento de los derechos fundamentales en el trabajo, alineado con la declaración de los Convenios núm. 155 y 187 como instrumentos esenciales para la promoción de un entorno laboral seguro y saludable.

 

Aquí tienes el fragmento redactado al estilo de Alain Supiot:


El reconocimiento del derecho a un entorno de trabajo seguro y saludable como derecho fundamental en el trabajo se inscribe en un movimiento más amplio de reconfiguración del estatuto del trabajo en la era de la globalización. En efecto, la seguridad y la salud en el trabajo no pueden ser consideradas meras prerrogativas concedidas a los trabajadores en función de la voluntad del empleador o de las fluctuaciones del mercado. Se trata, por el contrario, de exigencias esenciales que estructuran el orden jurídico del trabajo, cuya función no es otra que garantizar la dignidad del trabajador y su integridad física y psíquica.

Los Convenios núm. 155 y 187 de la Organización Internacional del Trabajo no son simples recomendaciones técnicas, sino la expresión normativa de un principio cardinal: la protección del trabajador frente a los riesgos inherentes a su actividad constituye una obligación indeclinable de los poderes públicos y de los empleadores, un compromiso que trasciende la lógica individualista del contrato para inscribirse en el marco de una responsabilidad colectiva.

El Convenio núm. 155 formula los principios fundamentales sobre los cuales debe erigirse una política nacional de seguridad y salud en el trabajo, exigiendo la articulación de mecanismos de prevención y control que aseguren la protección efectiva de quienes, por su labor, exponen su salud y su vida. A su vez, el Convenio núm. 187 refuerza la centralidad de este derecho al establecer la necesidad de programas e instituciones que fomenten una mejora continua en las condiciones laborales, consolidando la seguridad en el trabajo como una obligación de los Estados y no como una simple recomendación.

Hablar del "reforzamiento de los derechos fundamentales en el trabajo, alineado con la declaración de los Convenios núm. 155 y 187" implica, por tanto, una revalorización del derecho del trabajo en su dimensión protectora, orientada a reequilibrar la relación entre el capital y el trabajo. No se trata de una mera corrección técnica del orden normativo, sino de un giro que reafirma la primacía de la persona sobre la lógica de acumulación, integrando la seguridad y la salud como pilares innegociables de la justicia social.

 

2. La Evolución del Debate Normativo: De la Deliberación Técnica a la Consolidación de un Consenso Internacional

 

2.2. El Informe IV(4): Análisis de las Divergencias y Convergencias en la Primera Discusión

 

El Informe IV(4), producto de la primera discusión en la 112.ª CIT, pone de manifiesto tanto la existencia de consensos sobre la urgencia de regular los riesgos biológicos en el trabajo como la persistencia de disensos sobre elementos fundamentales de la futura normativa. Se han identificado las siguientes áreas de tensión:

  • Definición y Alcance de los Riesgos Biológicos: Si bien existe un reconocimiento general de la necesidad de abordar la exposición laboral a patógenos, persisten desacuerdos respecto de si la normativa debe limitarse a agentes biológicos con riesgo comprobado o si debe incluir riesgos emergentes y zoonosis en expansión. Mientras algunos Estados abogan por una lista cerrada de patógenos de interés, otros insisten en la necesidad de una definición flexible que permita la actualización normativa conforme a los avances científicos.
  • Aplicación del Principio de Precaución: La inclusión del principio de precaución como eje rector de la regulación ha sido objeto de un amplio debate. Los sectores sindicales y científicos han defendido su incorporación obligatoria, argumentando que la incertidumbre científica no debe ser pretexto para la inacción en la protección de los trabajadores. Sin embargo, ciertos actores empresariales y estatales han manifestado reticencias, alegando que su aplicación indiscriminada podría generar barreras administrativas y costos económicos elevados.
  • Obligatoriedad de la Vacunación y Notificación de Enfermedades Ocupacionales: Se discute la viabilidad de establecer la vacunación obligatoria en determinados sectores estratégicos y la obligación de notificación de enfermedades profesionales derivadas de exposiciones biológicas. Mientras algunos Estados consideran que la vacunación debe estar supeditada a la legislación nacional, otros proponen un marco supranacional armonizado que garantice la cobertura universal de los trabajadores expuestos.

2.3. Construcción de un Marco Normativo Integral: Propuestas para la Segunda Discusión

El proceso de revisión del texto normativo ha identificado varios elementos esenciales que deben ser fortalecidos en la segunda discusión de la 113.ª CIT:

  • Protección de Trabajadores Vulnerables y Actividades Esenciales: Se ha puesto de manifiesto que ciertos sectores, como la salud, el transporte, la educación y la gestión de residuos, enfrentan una exposición desproporcionada a los riesgos biológicos. Se insiste en la necesidad de otorgarles una protección reforzada mediante protocolos específicos, acceso prioritario a medidas de prevención y compensaciones adecuadas en caso de exposición.
  • Protección Social y Reparación Integral: Se ha enfatizado la necesidad de garantizar no solo la prevención de riesgos biológicos, sino también el acceso a mecanismos de compensación y reparación para los trabajadores afectados. Esto implica el fortalecimiento de los sistemas de seguridad social y la inclusión de disposiciones sobre la continuidad salarial en caso de confinamiento obligatorio o enfermedad ocupacional.
  • Regulación de las Cadenas de Suministro Globales: Dada la creciente transnacionalización de la producción, se ha propuesto que la normativa establezca obligaciones vinculantes para las empresas multinacionales en la gestión de los riesgos biológicos a lo largo de sus cadenas de suministro.
  • Intersección entre Normas Laborales y Ambientales: Se plantea la necesidad de armonizar la regulación laboral con las normas ambientales y el enfoque de "Una sola salud", reconociendo la interconexión entre la exposición a agentes biológicos, el deterioro ambiental y la salud pública global.

2.4. Puntos en Tensión Entre las Partes.

 

En el marco de las negociaciones, han surgido divergencias significativas entre los actores tripartitos:

  • Nivel de Obligación Normativa: Mientras algunos Estados y empleadores buscan que el convenio adopte un enfoque más flexible basado en recomendaciones, los sindicatos y varios gobiernos insisten en la necesidad de normas vinculantes con mecanismos de cumplimiento estrictos.
  • Financiamiento de la Implementación: Se debate la responsabilidad financiera de la implementación de medidas de protección, con diferencias sobre si debe ser asumida por los empleadores, los Estados o a través de esquemas de cooperación internacional.
  • Supervisión y Cumplimiento: Existen desacuerdos sobre el alcance de los mecanismos de inspección y sanción para garantizar el cumplimiento de las disposiciones del futuro convenio.

 

3. Hacia una Protección Laboral Estructural: Intersección entre los Derechos Fundamentales y la Justicia Ambiental

·       El resultado de la 113.ª CIT (2025) no solo determinará el contenido del futuro convenio, sino que marcará un hito en la evolución del derecho del trabajo como un instrumento de regulación de los impactos de la crisis ecológica sobre el empleo.

·       Resolver las tensiones identificadas en la negociación requerirá un enfoque equilibrado que armonice los intereses de los actores tripartitos, asegurando la viabilidad económica y operativa de las regulaciones sin comprometer la protección de los trabajadores. Un posible camino hacia el consenso podría basarse en mecanismos diferenciados de aplicación, permitiendo que los Estados adapten las medidas a sus realidades nacionales sin debilitar los estándares mínimos de protección. Además, el fortalecimiento de la cooperación internacional y la asistencia técnica de organismos multilaterales podrían facilitar la implementación del convenio en países con menos capacidad de regulación y fiscalización.

·       En términos de evolución futura, es probable que la negociación continúe enfrentando resistencias en torno a la obligatoriedad de las disposiciones y los costos de su implementación. Sin embargo, la creciente interdependencia entre la salud pública, el cambio climático y las condiciones laborales presionará para la adopción de medidas más ambiciosas. Es esperable que el convenio final adopte un enfoque progresivo, con compromisos escalonados y mecanismos de monitoreo que permitan su ajuste en función de la evolución de los riesgos biológicos. La clave del éxito radicará en la capacidad de los Estados y los actores sociales para construir una regulación resiliente, adaptable y capaz de responder a futuros desafíos epidemiológicos y ambientales.

 

Fuentes:

 

 

Directrices técnicas sobre riesgos biológicos en el entorno de trabajo

 

https://www.ilo.org/sites/default/files/wcmsp5/groups/public/%40ed_dialogue/%40lab_admin/documents/meetingdocument/wcms_846256.pdf

 

Peligros biológicos en el entorno de trabajo, Conferencia Internacional del Trabajo

112.ª reunión, 2024 (doc. Iv-1)

https://www.ilo.org/sites/default/files/wcmsp5/groups/public/%40ed_norm/%40relconf/documents/meetingdocument/wcms_863845.pdf

 

Protección frente a los peligros biológicos en el entorno de trabajo, Conferencia Internacional del Trabajo, 112.ª reunión, 2024 (doc.iv-2)

https://www.ilo.org/sites/default/files/wcmsp5/groups/public/%40ed_norm/%40relconf/documents/meetingdocument/wcms_910608.pdf

 

Protección frente a los peligros biológicos en el entorno de trabajo Cuarto punto del orden del día (doc.iv-3)

https://www.ilo.org/sites/default/files/2024-12/ILC113-IV%283%29-%5BGOVERNANCE-240708-001%5D-Web-SP.pdf

 

Protección frente a los peligros biológicos en el entorno de trabajo, Conferencia Internacional del Trabajo, 113.ª reunión, 2025 (doc.iv-4)

https://www.ilo.org/sites/default/files/2025-02/ILC113-IV%284%29-%5BGOVERNANCE-241216-001%5D-Web-SP.pdf

 



[1] Llamar a estos riesgos “emergentes” responde a la idea de que muchos de los peligros biológicos que afectan a los trabajadores no son estáticos, sino que evolucionan con el tiempo debido a múltiples factores, como el cambio climático, la globalización, la urbanización y la resistencia antimicrobiana.

Desde una perspectiva científica y regulatoria, los riesgos biológicos emergentes son aquellos que han aparecido recientemente en una población o que han existido previamente pero están aumentando en incidencia o distribución geográfica. Este concepto es clave en la normativa laboral porque implica que las estrategias de prevención deben ser dinámicas, adaptables y capaces de anticipar nuevas amenazas.

 

Trabajo decente en plataformas digitales: primera lectura sindical del texto final del Convenio de la OIT

 Trabajo decente en plataformas digitales: primera lectura sindical del texto final del Convenio de la OIT Avances, flexibilizaciones y disp...