sábado, 8 de marzo de 2025

Evolución del Convenio sobre Riesgos Biológicos: De la Regulación a la Construcción de un Marco Normativo Integral

Evolución del Convenio sobre Riesgos Biológicos: De la Regulación a la Construcción de un Marco Normativo Integral

 

1. La Inscripción de los Riesgos Biológicos en la Agenda Normativa Internacional

 

1.1. La Transformación del Derecho del Trabajo Frente a los Riesgos Emergentes.[1]

 

El derecho del trabajo, en su evolución histórica, ha sido una respuesta institucionalizada a los desafíos derivados de la relación asimétrica entre capital y trabajo. La emergencia de los riesgos biológicos en el contexto laboral no solo redefine el paradigma de la seguridad ocupacional, sino que además impone una reconfiguración del marco normativo global para garantizar una protección efectiva ante fenómenos de alta complejidad y repercusión transnacional. Factores como la globalización productiva, la aceleración del cambio climático y la intensificación de la movilidad humana han incrementado la exposición de los trabajadores a agentes biológicos, evidenciando la insuficiencia de los sistemas de regulación tradicionales y la necesidad de un enfoque sistémico que integre dimensiones sanitarias, ambientales y laborales.

 

En este contexto, la 328.ª reunión del Consejo de Administración de la OIT (octubre-noviembre de 2016) consolidó la premisa de que las normas internacionales del trabajo deben someterse a un proceso de revisión constante, con el fin de evaluar su pertinencia y aplicabilidad en un mundo del trabajo en transformación. Entre las conclusiones fundamentales de este examen se destacó la ausencia de un marco normativo específico para los riesgos biológicos, así como la necesidad de garantizar la coherencia de las regulaciones laborales con los marcos de gobernanza sanitaria internacional.

 

La crisis sanitaria derivada de la pandemia de COVID-19 puso en evidencia la precariedad de los mecanismos de protección en muchos sectores y la falta de un marco regulador que contemplara los riesgos biológicos como un eje central de la seguridad en el trabajo. 

 

La pandemia también expuso desigualdades estructurales en la protección de los trabajadores, evidenciando la necesidad de normas que garanticen un enfoque inclusivo y preventivo. A raíz de ello, se produjo un consenso en torno a la urgencia de establecer un nuevo marco de protección que reconozca la interdependencia entre el entorno laboral y los factores sanitarios globales.

Tras la crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, se generó un consenso en la comunidad internacional sobre la necesidad urgente de desarrollar un nuevo marco regulatorio que aborde los riesgos biológicos en el trabajo de una manera más estructurada y efectiva. Este marco debe reconocer que los riesgos biológicos no pueden tratarse de forma aislada, sino que están interconectados con el entorno laboral y los factores sanitarios globales.

En otras palabras, la pandemia puso en evidencia que la protección de los trabajadores frente a enfermedades de origen biológico no es solo un asunto de seguridad y salud en el trabajo, sino que también está directamente vinculada con la gobernanza sanitaria mundial, el cambio climático, la globalización y las desigualdades estructurales en el acceso a la salud. Esto llevó a la conclusión de que la regulación de los riesgos biológicos en el trabajo debe alinearse con los sistemas de salud pública, las estrategias de prevención de pandemias y las políticas ambientales, asegurando que las condiciones laborales no agraven las crisis sanitarias y que las respuestas a estas crisis incluyan la protección de los trabajadores.

 

En respuesta a estas constataciones, la 341.ª reunión del Consejo de Administración (marzo de 2021) incluyó la protección contra los riesgos biológicos en la agenda de la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT). La primera discusión del proyecto normativo se llevó a cabo en la 112.ª reunión (2024), y se prevé su continuación en la 113.ª (2025). Este proceso se inscribe dentro del reforzamiento de los derechos fundamentales en el trabajo, alineado con la declaración de los Convenios núm. 155 y 187 como instrumentos esenciales para la promoción de un entorno laboral seguro y saludable.

 

Aquí tienes el fragmento redactado al estilo de Alain Supiot:


El reconocimiento del derecho a un entorno de trabajo seguro y saludable como derecho fundamental en el trabajo se inscribe en un movimiento más amplio de reconfiguración del estatuto del trabajo en la era de la globalización. En efecto, la seguridad y la salud en el trabajo no pueden ser consideradas meras prerrogativas concedidas a los trabajadores en función de la voluntad del empleador o de las fluctuaciones del mercado. Se trata, por el contrario, de exigencias esenciales que estructuran el orden jurídico del trabajo, cuya función no es otra que garantizar la dignidad del trabajador y su integridad física y psíquica.

Los Convenios núm. 155 y 187 de la Organización Internacional del Trabajo no son simples recomendaciones técnicas, sino la expresión normativa de un principio cardinal: la protección del trabajador frente a los riesgos inherentes a su actividad constituye una obligación indeclinable de los poderes públicos y de los empleadores, un compromiso que trasciende la lógica individualista del contrato para inscribirse en el marco de una responsabilidad colectiva.

El Convenio núm. 155 formula los principios fundamentales sobre los cuales debe erigirse una política nacional de seguridad y salud en el trabajo, exigiendo la articulación de mecanismos de prevención y control que aseguren la protección efectiva de quienes, por su labor, exponen su salud y su vida. A su vez, el Convenio núm. 187 refuerza la centralidad de este derecho al establecer la necesidad de programas e instituciones que fomenten una mejora continua en las condiciones laborales, consolidando la seguridad en el trabajo como una obligación de los Estados y no como una simple recomendación.

Hablar del "reforzamiento de los derechos fundamentales en el trabajo, alineado con la declaración de los Convenios núm. 155 y 187" implica, por tanto, una revalorización del derecho del trabajo en su dimensión protectora, orientada a reequilibrar la relación entre el capital y el trabajo. No se trata de una mera corrección técnica del orden normativo, sino de un giro que reafirma la primacía de la persona sobre la lógica de acumulación, integrando la seguridad y la salud como pilares innegociables de la justicia social.

 

2. La Evolución del Debate Normativo: De la Deliberación Técnica a la Consolidación de un Consenso Internacional

 

2.2. El Informe IV(4): Análisis de las Divergencias y Convergencias en la Primera Discusión

 

El Informe IV(4), producto de la primera discusión en la 112.ª CIT, pone de manifiesto tanto la existencia de consensos sobre la urgencia de regular los riesgos biológicos en el trabajo como la persistencia de disensos sobre elementos fundamentales de la futura normativa. Se han identificado las siguientes áreas de tensión:

  • Definición y Alcance de los Riesgos Biológicos: Si bien existe un reconocimiento general de la necesidad de abordar la exposición laboral a patógenos, persisten desacuerdos respecto de si la normativa debe limitarse a agentes biológicos con riesgo comprobado o si debe incluir riesgos emergentes y zoonosis en expansión. Mientras algunos Estados abogan por una lista cerrada de patógenos de interés, otros insisten en la necesidad de una definición flexible que permita la actualización normativa conforme a los avances científicos.
  • Aplicación del Principio de Precaución: La inclusión del principio de precaución como eje rector de la regulación ha sido objeto de un amplio debate. Los sectores sindicales y científicos han defendido su incorporación obligatoria, argumentando que la incertidumbre científica no debe ser pretexto para la inacción en la protección de los trabajadores. Sin embargo, ciertos actores empresariales y estatales han manifestado reticencias, alegando que su aplicación indiscriminada podría generar barreras administrativas y costos económicos elevados.
  • Obligatoriedad de la Vacunación y Notificación de Enfermedades Ocupacionales: Se discute la viabilidad de establecer la vacunación obligatoria en determinados sectores estratégicos y la obligación de notificación de enfermedades profesionales derivadas de exposiciones biológicas. Mientras algunos Estados consideran que la vacunación debe estar supeditada a la legislación nacional, otros proponen un marco supranacional armonizado que garantice la cobertura universal de los trabajadores expuestos.

2.3. Construcción de un Marco Normativo Integral: Propuestas para la Segunda Discusión

El proceso de revisión del texto normativo ha identificado varios elementos esenciales que deben ser fortalecidos en la segunda discusión de la 113.ª CIT:

  • Protección de Trabajadores Vulnerables y Actividades Esenciales: Se ha puesto de manifiesto que ciertos sectores, como la salud, el transporte, la educación y la gestión de residuos, enfrentan una exposición desproporcionada a los riesgos biológicos. Se insiste en la necesidad de otorgarles una protección reforzada mediante protocolos específicos, acceso prioritario a medidas de prevención y compensaciones adecuadas en caso de exposición.
  • Protección Social y Reparación Integral: Se ha enfatizado la necesidad de garantizar no solo la prevención de riesgos biológicos, sino también el acceso a mecanismos de compensación y reparación para los trabajadores afectados. Esto implica el fortalecimiento de los sistemas de seguridad social y la inclusión de disposiciones sobre la continuidad salarial en caso de confinamiento obligatorio o enfermedad ocupacional.
  • Regulación de las Cadenas de Suministro Globales: Dada la creciente transnacionalización de la producción, se ha propuesto que la normativa establezca obligaciones vinculantes para las empresas multinacionales en la gestión de los riesgos biológicos a lo largo de sus cadenas de suministro.
  • Intersección entre Normas Laborales y Ambientales: Se plantea la necesidad de armonizar la regulación laboral con las normas ambientales y el enfoque de "Una sola salud", reconociendo la interconexión entre la exposición a agentes biológicos, el deterioro ambiental y la salud pública global.

2.4. Puntos en Tensión Entre las Partes.

 

En el marco de las negociaciones, han surgido divergencias significativas entre los actores tripartitos:

  • Nivel de Obligación Normativa: Mientras algunos Estados y empleadores buscan que el convenio adopte un enfoque más flexible basado en recomendaciones, los sindicatos y varios gobiernos insisten en la necesidad de normas vinculantes con mecanismos de cumplimiento estrictos.
  • Financiamiento de la Implementación: Se debate la responsabilidad financiera de la implementación de medidas de protección, con diferencias sobre si debe ser asumida por los empleadores, los Estados o a través de esquemas de cooperación internacional.
  • Supervisión y Cumplimiento: Existen desacuerdos sobre el alcance de los mecanismos de inspección y sanción para garantizar el cumplimiento de las disposiciones del futuro convenio.

 

3. Hacia una Protección Laboral Estructural: Intersección entre los Derechos Fundamentales y la Justicia Ambiental

·       El resultado de la 113.ª CIT (2025) no solo determinará el contenido del futuro convenio, sino que marcará un hito en la evolución del derecho del trabajo como un instrumento de regulación de los impactos de la crisis ecológica sobre el empleo.

·       Resolver las tensiones identificadas en la negociación requerirá un enfoque equilibrado que armonice los intereses de los actores tripartitos, asegurando la viabilidad económica y operativa de las regulaciones sin comprometer la protección de los trabajadores. Un posible camino hacia el consenso podría basarse en mecanismos diferenciados de aplicación, permitiendo que los Estados adapten las medidas a sus realidades nacionales sin debilitar los estándares mínimos de protección. Además, el fortalecimiento de la cooperación internacional y la asistencia técnica de organismos multilaterales podrían facilitar la implementación del convenio en países con menos capacidad de regulación y fiscalización.

·       En términos de evolución futura, es probable que la negociación continúe enfrentando resistencias en torno a la obligatoriedad de las disposiciones y los costos de su implementación. Sin embargo, la creciente interdependencia entre la salud pública, el cambio climático y las condiciones laborales presionará para la adopción de medidas más ambiciosas. Es esperable que el convenio final adopte un enfoque progresivo, con compromisos escalonados y mecanismos de monitoreo que permitan su ajuste en función de la evolución de los riesgos biológicos. La clave del éxito radicará en la capacidad de los Estados y los actores sociales para construir una regulación resiliente, adaptable y capaz de responder a futuros desafíos epidemiológicos y ambientales.

 

Fuentes:

 

 

Directrices técnicas sobre riesgos biológicos en el entorno de trabajo

 

https://www.ilo.org/sites/default/files/wcmsp5/groups/public/%40ed_dialogue/%40lab_admin/documents/meetingdocument/wcms_846256.pdf

 

Peligros biológicos en el entorno de trabajo, Conferencia Internacional del Trabajo

112.ª reunión, 2024 (doc. Iv-1)

https://www.ilo.org/sites/default/files/wcmsp5/groups/public/%40ed_norm/%40relconf/documents/meetingdocument/wcms_863845.pdf

 

Protección frente a los peligros biológicos en el entorno de trabajo, Conferencia Internacional del Trabajo, 112.ª reunión, 2024 (doc.iv-2)

https://www.ilo.org/sites/default/files/wcmsp5/groups/public/%40ed_norm/%40relconf/documents/meetingdocument/wcms_910608.pdf

 

Protección frente a los peligros biológicos en el entorno de trabajo Cuarto punto del orden del día (doc.iv-3)

https://www.ilo.org/sites/default/files/2024-12/ILC113-IV%283%29-%5BGOVERNANCE-240708-001%5D-Web-SP.pdf

 

Protección frente a los peligros biológicos en el entorno de trabajo, Conferencia Internacional del Trabajo, 113.ª reunión, 2025 (doc.iv-4)

https://www.ilo.org/sites/default/files/2025-02/ILC113-IV%284%29-%5BGOVERNANCE-241216-001%5D-Web-SP.pdf

 



[1] Llamar a estos riesgos “emergentes” responde a la idea de que muchos de los peligros biológicos que afectan a los trabajadores no son estáticos, sino que evolucionan con el tiempo debido a múltiples factores, como el cambio climático, la globalización, la urbanización y la resistencia antimicrobiana.

Desde una perspectiva científica y regulatoria, los riesgos biológicos emergentes son aquellos que han aparecido recientemente en una población o que han existido previamente pero están aumentando en incidencia o distribución geográfica. Este concepto es clave en la normativa laboral porque implica que las estrategias de prevención deben ser dinámicas, adaptables y capaces de anticipar nuevas amenazas.

 

viernes, 7 de marzo de 2025

Crónica de la COP16: Avances y Desafíos en la Protección de la Biodiversidad


1. El Contexto de la COP16 y la Crisis de la Biodiversidad


La Conferencia de Biodiversidad de las Naciones Unidas (COP16) es un evento clave en la lucha contra la crisis ambiental, ya que reúne a casi 200 países para acordar estrategias globales. Se celebró en dos partes: la primera en Cali, Colombia, en octubre de 2024, y la segunda en Roma, Italia, en febrero de 2025. Esta segunda sesión fue necesaria porque la reunión en Cali no logró acuerdos suficientes en temas clave, especialmente en financiamiento y monitoreo de la biodiversidad.
La biodiversidad enfrenta una crisis sin precedentes. Estudios científicos han demostrado que estamos en medio de la sexta extinción masiva, con especies desapareciendo a un ritmo entre 100 y 1,000 veces mayor que el natural debido a la acción humana. Entre las principales amenazas se encuentran:
Pérdida de hábitats por deforestación y expansión urbana.
Cambio climático, que altera los ecosistemas y pone en riesgo a especies vulnerables.
Contaminación, en especial la del agua y los suelos por residuos industriales y plásticos.
Sobreexplotación de los recursos naturales, desde la pesca descontrolada hasta la caza furtiva.
Especies invasoras, que desplazan a las especies autóctonas y alteran los ecosistemas.
Frente a esta crisis, en 2022 se aprobó el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal (GBF), un acuerdo internacional con objetivos concretos para detener la pérdida de biodiversidad y restaurar ecosistemas para 2030 y 2050. Sin embargo, la gran pregunta es: ¿cómo asegurar que estos compromisos se traduzcan en acciones reales?
La presidenta de la COP16, Susana Muhamad (Ministra de Medio Ambiente de Colombia), fue clara en su discurso de apertura: "Si no llegamos a acuerdos sobre financiamiento y monitoreo, habremos creado una política importante sin medios para implementarla." Con esta advertencia, la reunión se enfocó en dos grandes desafíos: garantizar recursos financieros y establecer mecanismos de monitoreo y evaluación de los avances.
 

2. La Lucha por el Financiamiento: Un Desafío Crítico


Uno de los temas más difíciles de resolver en la COP16 fue la movilización de recursos. En términos simples, esto significa cómo se va a financiar la conservación de la biodiversidad. Aquí hubo un gran choque de intereses entre los países desarrollados y los países en desarrollo:
Los países en desarrollo argumentaron que no pueden cumplir con los objetivos del GBF sin un fondo específico de financiamiento global, al que puedan acceder de manera rápida y sencilla. Además, señalaron que históricamente han sido los países desarrollados los principales responsables de la degradación ambiental y que, por lo tanto, deben asumir una mayor responsabilidad financiera.
Los países desarrollados insistieron en que ya existen mecanismos financieros como el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y que no es necesario crear un nuevo fondo. También argumentaron que los países en desarrollo deben mejorar sus sistemas de gobernanza para asegurar el uso eficiente de los fondos.
¿Qué se acordó?
Después de intensas negociaciones y una propuesta de Brasil en nombre de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), se logró un acuerdo sobre financiamiento. Este acuerdo se basa en tres pilares:
1. Creación de una estrategia revisada de movilización de recursos para el período 2025-2030, con la meta de alcanzar 200 mil millones de dólares anuales para 2030 en financiamiento para la biodiversidad. Esto incluye inversiones tanto públicas como privadas.
2. Evaluación y mejora del actual sistema de financiamiento, con un análisis detallado de las fallas del GEF y la posibilidad de crear un nuevo mecanismo financiero para 2030. Se busca que este mecanismo garantice un acceso más equitativo y ágil a los fondos.
3. Compromiso de los países desarrollados para aumentar su apoyo financiero a los países en desarrollo y garantizar que el acceso a los recursos sea justo, eficiente y sin trabas burocráticas innecesarias.
El acuerdo fue celebrado con una ovación de pie, ya que destrabó otros puntos clave de la agenda. Sin embargo, algunos países en desarrollo expresaron dudas sobre si las promesas de financiamiento realmente se cumplirán en los próximos años.
 

3. Un Sistema de Seguimiento y Evaluación para Evitar Promesas Vacías


Uno de los mayores riesgos de acuerdos internacionales como el GBF es que los países firmen compromisos sin que existan mecanismos efectivos para supervisar su cumplimiento. Por eso, otro gran desafío de la COP16 fue garantizar que los compromisos ambientales no quedaran en el aire. Para ello, se aprobaron varios mecanismos de monitoreo y rendición de cuentas:
1. Un Marco de Seguimiento del GBF, que permitirá medir el progreso de cada país en la implementación de los acuerdos. Cada país deberá reportar avances periódicamente y se establecerán indicadores claros para evaluar su desempeño.
2. Un sistema de planificación y revisión global, que obliga a los países a presentar informes periódicos sobre sus avances y dificultades en biodiversidad. Se estableció que estos informes sean revisados por expertos internacionales para evitar información sesgada.
3. Creación de un Grupo Asesor Científico y Técnico, compuesto por expertos en biodiversidad, que evaluará los resultados y recomendará ajustes para mejorar la implementación del GBF.
El objetivo de este sistema es asegurar que las decisiones tomadas en las COP se conviertan en acciones concretas, evitando que las políticas queden como simples declaraciones de intenciones. Además, se busca aumentar la transparencia y la confianza entre los países, permitiendo que la comunidad internacional pueda exigir responsabilidades en caso de incumplimientos.
Sin embargo, uno de los desafíos clave será garantizar que los países cuenten con la capacidad técnica y financiera para implementar estos mecanismos de monitoreo. Algunos países en desarrollo han expresado preocupaciones sobre la carga administrativa y los costos que puede implicar este sistema.
 

4. Sinergias Internacionales: Más Cooperación entre Acuerdos Ambientales


La biodiversidad no puede ser protegida de manera aislada. Está estrechamente vinculada con otros problemas globales como el cambio climático, la contaminación y el uso de los recursos naturales. Por eso, en la COP16 se discutió la necesidad de una mayor cooperación entre distintos acuerdos ambientales internacionales, evitando duplicaciones y maximizando esfuerzos.

Principales avances en cooperación internacional

La COP16 aprobó varias medidas para fortalecer la coordinación entre diferentes convenciones ambientales:
1. Mayor integración con el Acuerdo de París sobre Cambio Climático 🌍
o Se reconoció que la pérdida de biodiversidad y el cambio climático están interconectados.
o Se acordó coordinar esfuerzos para que las soluciones basadas en la naturaleza (como la reforestación y la restauración de ecosistemas) sean parte de las estrategias climáticas globales.
2. Trabajo conjunto con la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) 🌱🍽️
o Se aprobó un Plan de Acción para integrar la biodiversidad en la producción agrícola y alimentaria.
o Se reforzó la cooperación para reducir el impacto de la agricultura y la ganadería en los ecosistemas naturales.
3. Alianzas con la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación (UNCCD) 🏜️
o Se acordó impulsar estrategias conjuntas para prevenir la degradación de los suelos y restaurar tierras.
o Se establecieron mecanismos para compartir datos sobre ecosistemas en riesgo.
4. Colaboración con el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) 🦏🐅
o Se trabajará en mejorar la regulación del comercio de especies en peligro de extinción.
o Se fortalecerán los mecanismos de control para evitar la caza furtiva y el tráfico ilegal de fauna y flora.
5. Acuerdo sobre Biodiversidad Marina en Alta Mar (BBNJ) 🌊
o Se impulsó la cooperación con los acuerdos internacionales sobre protección de los océanos y la vida marina en aguas internacionales.
o Se destacó la necesidad de reducir la contaminación plástica y mejorar la regulación pesquera.

El reto de la coordinación global


Uno de los principales desafíos en la cooperación internacional es que cada acuerdo ambiental tiene su propia estructura y prioridades. En la COP16 se reconoció que muchas veces los países enfrentan exigencias contradictorias o superpuestas de distintas convenciones, lo que complica su implementación.
Para solucionar esto, la COP16 propuso:
✅ Unificar sistemas de monitoreo y reporte para evitar duplicaciones.
✅ Fomentar el intercambio de información entre distintas convenciones.
✅ Facilitar el acceso a financiamiento para proyectos que beneficien varias agendas ambientales al mismo tiempo.
Este enfoque integrado permitirá que la protección de la biodiversidad se convierta en un esfuerzo global y coordinado, en lugar de tratarse de forma separada en diferentes foros.
 

5. El Rol de los Pueblos Indígenas y la Sociedad Civil


Los Pueblos Indígenas y Comunidades Locales (IPLC) juegan un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad. Aunque representan solo el 5% de la población mundial, protegen alrededor del 80% de la biodiversidad del planeta en sus territorios.
Durante la COP16, se logró un reconocimiento histórico de su papel como guardianes de los ecosistemas. Sin embargo, aún enfrentan grandes barreras para acceder a financiamiento y participar en la toma de decisiones.

Avances en la participación de los IPLC

1. Acceso directo a financiamiento 💰🏞️
o Se estableció un fondo especial para que los IPLC puedan recibir financiamiento sin necesidad de intermediarios gubernamentales.
o Se acordó que al menos el 20% del nuevo financiamiento para biodiversidad se destine a proyectos liderados por comunidades indígenas.
2. Mayor inclusión en la toma de decisiones 🗣️📜
o Se creó un Órgano Subsidiario sobre el Artículo 8(j), que ofrece una plataforma permanente para que los IPLC participen en las negociaciones internacionales.
o Se fortalecieron los mecanismos de consulta y consentimiento previo antes de aprobar proyectos de desarrollo en sus territorios.
3. Protección del conocimiento tradicional 📖🧬
o Se avanzó en la regulación del uso de la información de secuencia digital (DSI) de recursos genéticos, asegurando que las comunidades indígenas reciban beneficios si su conocimiento es utilizado en investigaciones o desarrollos comerciales.
o Se promovió la recuperación y el respeto del conocimiento tradicional sobre biodiversidad.
El papel de las mujeres y los jóvenes en la COP16
Otro tema clave fue el reconocimiento del rol de las mujeres y la juventud en la protección de la biodiversidad:
La Red Global de Biodiversidad Juvenil exigió mayor participación de los jóvenes en los procesos de decisión y financiamiento de proyectos.
El Caucus de Mujeres lamentó que en la COP16 se las tratara como "observadoras silenciosas" y reclamaron mayor voz en la implementación del GBF.
Estos avances marcan un cambio importante en la gobernanza ambiental, pero aún queda trabajo por hacer para garantizar que los IPLC, las mujeres y los jóvenes tengan un papel activo y no solo simbólico en la conservación de la biodiversidad.
 

6. Conclusiones: ¿Qué Significa la COP16 para el Futuro de la Biodiversidad?


La COP16 logró avances importantes, pero dejó grandes desafíos pendientes. Si bien se fortaleció el financiamiento y el monitoreo del GBF, la implementación real dependerá de la voluntad política de los países y la capacidad de movilizar recursos.
Logros clave de la COP16
✅ Compromiso de financiamiento de 200 mil millones de dólares anuales para 2030
✅ Creación de un mecanismo de seguimiento y rendición de cuentas
✅ Mayor inclusión de los Pueblos Indígenas y Comunidades Locales en la toma de decisiones
✅ Fomento de la cooperación internacional en biodiversidad y cambio climático
Desafíos pendientes
❌ Garantizar que los países cumplan con sus compromisos financieros
❌ Definir un mecanismo financiero permanente más accesible
❌ Asegurar que las estrategias nacionales realmente integren el GBF
❌ Ampliar la participación de mujeres y jóvenes en la conservación

Las próximas conferencias de la COP serán cruciales para ver si estos avances se traducen en acciones concretas o quedan solo en promesas. La COP17, que se celebrará en 2026 en Armenia, deberá evaluar si los países han empezado a cumplir con sus compromisos y ajustar estrategias si es necesario.

Como señaló la presidenta Susana Muhamad en el cierre de la COP16:


"Hemos logrado dar brazos y piernas al Marco Global de Biodiversidad. Ahora debemos asegurarnos de que camine."
La comunidad internacional tiene el reto de convertir estos acuerdos en políticas efectivas que realmente frenen la crisis de biodiversidad. El tiempo corre y el planeta no puede esperar.

Photo by IISD/ENB | Mike Muzurakis

domingo, 23 de febrero de 2025

LO QUE LE DEBEMOS A LOS MONSTRUOS.

El monstruo de Gila, la medicina moderna y la gran deuda impaga

 

Imaginemos esto.

Sos un lagarto. Pero no un lagarto cualquiera. Sos un monstruo.

No porque hayas hecho nada malo, sino porque a alguien se le ocurrió llamarte así: monstruo de Gila. Como si fueras un personaje de película de terror y no un bicho tranquilo que se la pasa haciendo lo menos posible en el desierto.

Porque esa es otra: sos lento.

De los más vagos del ecosistema. Comés dos veces al año, te movés poco, tenés una vida de jubilado prematuro. Si los animales tuvieran redes sociales, vos serías ese que postea fotos de atardeceres con frases tipo “disfrutando el presente”.

Y con todo y eso, un día resulta que sos importante.

 

Porque un grupo de científicos con bata blanca y cara de acabamos de descubrir oro, encuentra algo increíble en tu veneno: una hormona que regula el metabolismo.

Se les prenden todas las lamparitas. Sacan cálculos, hacen pruebas, refinan la fórmula y pum, aparece el Ozempic.

 

Cómo un lagarto inventó un negocio de miles de millones (sin quererlo)

 

Primero, el Ozempic se vende como un medicamento para la diabetes. Y es un golazo. Ayuda a los pacientes a controlar el azúcar en la sangre, a mejorar la digestión y a evitar picos de insulina. Todo bien hasta ahí.

Pero después pasa lo inevitable.

Alguien nota un "efecto secundario" inesperado: la gente que lo toma empieza a perder peso sin hacer nada. Sin gimnasio. Sin dieta. Sin sufrimiento.

Y ahí es cuando la cosa se descontrola.

De repente, las farmacias se quedan sin stock. Las acciones en la bolsa se disparan. Los millonarios empiezan a pincharse Ozempic como si fuera agua bendita. La industria farmacéutica se llena los bolsillos con un medicamento sacado, literalmente, de la saliva de un bicho feo.

Y mientras todo esto pasa, ¿dónde está el monstruo de Gila?

En el desierto. En su cueva. Sin recibir un solo peso.

Porque en este mundo, si sos un humano y hacés algo útil, te forrás de guita.

Si sos un animal y hacés algo útil, te usan y te dejan tirado.

Y acá viene la ironía máxima de esta historia.

Porque un día, un monstruo de Gila sí necesita ayuda.

 

Pebbles, el lagarto que se enfermó y no tenía seguro médico

 

Se llama Pebbles y vive en un centro de conservación en Michigan. No pidió estar ahí. No pidió ser la inspiración química de una droga revolucionaria. Y sin embargo, un día le toca la peor suerte: se enferma.

Un parásito, el Cryptosporidium, se mete en su estómago y empieza a matarlo de a poco.

Y acá es donde las diferencias entre humanos y lagartos se hacen bien evidentes.

Si vos te enfermás, vas al médico, te hacen estudios, te dan un tratamiento y listo.

Si un monstruo de Gila se enferma, la conversación es otra:

—No hay mucho que hacer. Lo mejor es sacrificarlo.

Porque los veterinarios no tienen pastillas para reptiles. No existen hospitales para lagartos. La medicina, simplemente, no está pensada para ellos.

Y eso debería hacernos ruido.

Porque si la humanidad le sacó tanto a esta especie, ¿cómo puede ser que no haya ni un solo remedio para salvarla?

Ahí es cuando entra en escena Tim Cernak, el único humano en esta historia que parece tener un poco de conciencia.

 

El científico que decidió que había que devolver el favor

 

Tim Cernak era un químico de élite.

Trabajó en Merck, una de las farmacéuticas más grandes del mundo, creando medicamentos para humanos. Era bueno en eso. Tenía su carrera asegurada. Su sueldo garantizado.

Hasta que un día se hizo la pregunta que nadie más se había hecho:

—Si la humanidad se ha beneficiado tanto de la naturaleza, ¿no deberíamos devolverle algo?

Y con esa idea en la cabeza, dejó su carrera millonaria para hacer algo completamente distinto: medicinas para bichos.

Le puso un nombre a su idea: “química de la conservación”.

Y su lógica es simple.

Si los hongos nos dieron antibióticos, si las plantas nos dieron tratamientos para el cáncer, si los lagartos nos dieron Ozempic… es hora de devolverles el favor.

Así que cuando le dijeron que Pebbles estaba en la lista de espera para la eutanasia, Tim levantó la mano y dijo:

—No. A este lagarto lo salvamos.

 

El laboratorio donde se juega la dignidad humana

 

Acá es cuando Cernak se obsesiona.

Agarra muestras del parásito, las pone bajo el microscopio y descubre que es un bicho durísimo de matar. Tiene una especie de armadura gelatinosa que lo protege como un escudo medieval.

—Es una ciudadela—dice, como si estuviera describiendo un castillo enemigo en un videojuego.

Entonces pone a trabajar a sus robots de química avanzada.

No es como en las películas, donde los científicos mezclan líquidos de colores y todo explota en humo verde. Acá hay máquinas que pueden hacer 1500 experimentos a la vez.

Mientras tanto, Pebbles sigue en su terrario, sin enterarse de nada.

Los veterinarios le dan ratones y codornices con pastillas escondidas dentro.

Y el lagarto, como buen lagarto, come lento.

Su metabolismo es tan pausado que pueden pasar meses antes de saber si el tratamiento funcionó.

Y si no funciona, Tim ya tiene la respuesta lista:

—Lo intentaremos otra vez.

Porque él sabe que esto es más grande que un solo lagarto.

Esto es sobre la deuda que la humanidad tiene con la biodiversidad.

 

El dilema: ¿quién paga la cuenta?

 

Acá viene la parte incómoda.

Nadie quiere pagar.

Las farmacéuticas que se hicieron ricas con el monstruo de Gila no han puesto un peso en su conservación.

Los gobiernos no han hecho nada para exigirles que lo hagan.

Los inversionistas solo ponen dinero en lo que les da ganancias inmediatas.

Así que, por ahora, la “química de la conservación” es una batalla solitaria.

Cernak la pelea con recursos limitados, con robots alquilados, con más preguntas que respuestas.

Pero la pregunta más importante sigue ahí:

Si la humanidad le sacó tanto a la naturaleza, ¿cuándo piensa devolverle algo?

Porque hasta ahora, hemos tratado el mundo natural como un supermercado de moléculas.

Sacamos lo que nos sirve y nos vamos.

El problema de esa mentalidad es que, cuando el supermercado se quede sin stock, no va a haber segunda oportunidad.

 

Lo que está en juego

 

Esta historia no es solo sobre un lagarto enfermo.

Es sobre cómo la biodiversidad ha sido la base de la medicina moderna.

Es sobre cómo, sin la naturaleza, no tendríamos antibióticos, ni tratamientos para el cáncer, ni pastillas milagrosas para adelgazar.

Y es sobre cómo, si seguimos ignorando esta deuda, un día nos vamos a quedar sin recursos para salvarnos a nosotros mismos.

La pregunta ya no es si deberíamos cuidar la biodiversidad.

La pregunta es si nos vamos a dar cuenta a tiempo, o si vamos a esperar hasta que sea demasiado tarde. (el articulo que dio origen a esta nota se publicó en : https://www.nytimes.com/es/2025/02/22/espanol/ciencia-y-tecnologia/ozempic-monstruos-de-gila.html 

 El tiempo no es lo que creíamos: científicos lo encuentran y lo devuelven

Mirá, uno viene toda la vida confiando en ciertas reglas básicas: el sol sale por el este, la yerba se acaba justo cuando ya estás cebando, y el tiempo avanza hacia adelante. O eso creíamos. Pero resulta que no, que la física cuántica vino a patearnos el tablero, como un nene caprichoso en una partida de ajedrez con su abuelo.


 Un equipo de científicos de la Universidad de Surrey acaba de demostrar que, en el mundo cuántico, el tiempo puede fluir para adelante y para atrás al mismo tiempo. Sí, leíste bien: las partículas subatómicas no respetan nuestro calendario, ni nuestra idea de envejecimiento, ni la cantidad de canas que acumulamos. Para ellas, todo es más laxo. Como si al universo le diera lo mismo que el futuro sea pasado o que el pasado sea futuro o creyera que todo tiempo pasado fue mejor.

Ahí es donde empieza el problema, porque esto tira por la borda una de las certezas más fundamentales que tenemos: que la vida avanza y punto. Que las hojas secas no vuelven a brotar en los árboles, que un mate lavado no recupera su gloria, y que los asados no pueden deshacerse para volver a ser vacas felices en un campo. (alerta veganos!)

Pero no, dicen los científicos de la Universidad de Surrey. Nos sentamos a observar partículas cuánticas y resulta que las muy descaradas van y vienen como si el tiempo no tuviera semáforos. 

En un estudio publicado en Scientific Reports, el profesor Andrea Rocco y su equipo analizaron "sistemas cuánticos abiertos", que son como pequeñas fiestas de partículas en las que nadie controla la puerta. Ahí, descubrieron que la evolución del sistema seguía siendo simétrica: si uno le daba play o rebobinar, las ecuaciones seguían funcionando igual. Es decir, el tiempo en el mundo cuántico es como una película que podés mirar para adelante o para atrás sin que nadie se queje.

Para entender por qué esto es tan impactante, hay que hablar un poco sobre la "flecha del tiempo". 

En la vida cotidiana, la conocemos bien: los huevos se rompen, pero no se arman solos; las olas rompen en la playa, pero no retroceden en cámara lenta reconstruyendo la espuma. Eso se debe a la segunda ley de la termodinámica, que dice que la entropía (es decir, el desorden) siempre aumenta con el tiempo. Es la razón por la cual no vemos tazas de café recompuestas solas después de caerse al piso. La flecha del tiempo es la que nos mantiene en este orden de cosas, sin posibilidad de dar marcha atrás.

Pero en la escala cuántica, la historia es otra. Resulta que las leyes de la física en ese nivel no distinguen entre pasado y futuro: funcionan igual si el tiempo corre hacia adelante o hacia atrás. En la teoría, no hay nada que impida que las partículas se muevan en ambas direcciones temporales. Y el estudio de Surrey confirma que, incluso cuando tomamos en cuenta la pérdida de información en un sistema cuántico, las ecuaciones siguen comportándose como si el tiempo fuera reversible. En términos sencillos: el universo no impone una dirección única al tiempo en su nivel más básico, sino que parece ser una característica emergente de nuestra percepción a gran escala.

Imaginate que estás en una fiesta. En nuestra escala de la realidad, si el vino se derrama, ya está: quedaste como el que arruinó el mantel. Pero en el universo cuántico, el vino podría volver a la copa y vos quedarías impoluto. O mejor aún, podrías retroceder el tiempo y no haber cometido nunca la torpeza.

Esto plantea preguntas enormes. ¿Si el tiempo es reversible a nivel cuántico, por qué en nuestra experiencia cotidiana parece avanzar solo en una dirección? ¿Podría haber regiones en el universo donde el tiempo va al revés? ¿Estamos atrapados en una ilusión de irreversibilidad? Los científicos especulan que nuestra percepción de la flecha del tiempo podría deberse al comportamiento colectivo de innumerables partículas interactuando, generando la sensación de que el tiempo es una autopista de un solo carril.

Otra implicación fascinante es lo que esto significa para el origen del universo. Si el tiempo puede fluir en ambas direcciones en su nivel más fundamental, algunos científicos sugieren que cerca del Big Bang podrían haber existido regiones donde el tiempo fluía al revés. Es decir, que en otro punto del universo, para algún observador hipotético, nuestra historia estaría ocurriendo al revés. De ser así, ¿cómo afectaría esto a nuestra concepción del tiempo como una magnitud universal? (y esto le daria la oportunidad a Guillermo Moreno para volver al 45 y a Bertie Benegas Lynch para oponerse a la asamblea del año 13!)

Por ahora, la investigación no cambia nada en nuestro día a día. Seguimos envejeciendo, seguimos perdiendo los colectivos por segundos, y el lunes sigue viniendo sin piedad después del domingo. Pero sí nos deja con la certeza de que el tiempo, esa cosa que creíamos conocer tan bien, es mucho más flexible y misterioso de lo que nos gusta admitir. Y si algún día encontráramos la forma de manipularlo, podríamos hacer lo impensado: recuperar mates lavados, evitar lunes o, quién sabe, hacer que los asados vuelvan a su forma original y puedan contarnos qué se siente estar de los dos lados del tiempo.

 

Editado por Felipe Espinosa Wang con información de Scientific Reports, Cosmos, Science Alert y Study Finds.

 

https://www.dw.com/es/el-tiempo-no-tiene-dirección-fija-físicos-descubren-que-puede-ir-hacia-atrás-a-nivel-cuántico/a-71692531

 

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